LAS PILAS ANTIGUAS DE PÁTZCUARO – Breves antecedentes sobre el proyecto de restauración

La Zona de Monumentos Históricos de Pátzcuaro (Decreto Presidencial de Diciembre 14 de 1990) cuenta con varias pilas que forman parte de su patrimonio urbano con valor histórico, cultural, estético y comunitario desde la época virreinal.  Hasta la introducción de la red entubada de agua potable a mediados del siglo XX constituyeron un sistema para abastecer de agua a los diversos barrios. A partir de la Independencia otras pilas que se conservan se sumaron a ese patrimonio de los patzcuarenses.

Una parte de las pilas están en la zona donde en la época prehispánica se asentó el gran centro ceremonial con sus yácatas y cúes y en la que también se ubicaban, y lo están hasta la fecha, los manantiales de los que se surtían las fuentes. De ahí que no se tengan noticias ni vestigios de acueductos que trasladaran agua de las inmediaciones hasta la ciudad, como sucedió en muchas otras poblaciones de la época. Pátzcuaro siempre tuvo abundancia de agua fresca y limpia, como lo reconoció don Vasco de Quiroga al decidir el traslado de la sede del obispado de Michoacán de Tzintzuntzan a Pátzcuaro.

Varias de las fuentes de la época virreinal han desaparecido; otras han cambiado de lugar y unas más se han agregado al paisaje urbano en los siglos XIX y XX con la función ya descrita. Hoy todas ellas tienen solo una función ornamental, además de ser testimonios tangibles de la traza urbana de la ciudad y varias de ellas protagonistas de leyendas y tradiciones.

De todas las fuentes que aún existen destacan por su valor histórico y cultural las siguientes:

PILA DE SANTA MARÍA

    Se localiza al inicio de la calle Alcantarilla y a un costado del Museo de Artes e Industrias Populares.

    Su construcción no presenta ningún vaso de agua, es decir, una pila propiamente, sino más bien una “caja de agua” por la que fluye subterráneamente el líquido ya que en este lugar nace el principal manantial que abastecía en la antigüedad a la ciudad. Según la leyenda, don Vasco de Quiroga hizo ahí brotar agua con su báculo de obispo en momentos de emergencia por una terrible sequía, lo cual fue considerado un hecho milagroso que entre otros efectos ayudó a convencer a quienes estaban renuentes a poblar Pátzcuaro.

    Sobre la caja de agua se levanta un pequeño monumento formado por un grueso pedestal octogonal sobre el que descansa un pequeño baldaquino en cuyo interior existe una escultura de la Virgen de la Salud. Además, como parte del conjunto se encuentra a pocos metros, junto al Antiguo Colegio Jesuita, una bóveda que da acceso al manantial, así como una estructura en forma de concha sumergida en el suelo a un costado del museo.

    PILA DE SAN MIGUEL

    Se encuentra en la equina de las calles Dr. José María Cos y Navarrete.

    Se estima que ésta fuente y la de Santa María son las más antiguas de Pátzcuaro.

    La leyenda dice que la de San Miguel se construyó por indicaciones de don Vasco

    de Quiroga, quien hizo pintar en el nicho que la integra una pintura de San Miguel Arcángel para ahuyentar al demonio que se aparecía a quienes acudían por agua. La pila se alimentaba de un manantial que se ubica a pocos metros y del que se dice que su agua era “corrupta”, es decir, que estaba muy salada porque según la leyenda en la época prehispánica  sacerdotes purépechas lavaron en ese manantial los instrumentos usados en sacrificios humanos.

    La fuente se ubica invadiendo el arroyo de la calle al comenzar la cuesta de la calle de Navarrete y se integra por un vaso de agua en cuyo costado oriente se levanta el nicho que en su interior aloja una pintura del Arcángel San Miguel que según Manuel Toussaint data del siglo XVIII, aunque con retoques posteriores. Sobre el nicho se ubica una cruz que recientemente fue vandalizada. Originalmente contaba, como otras fuentes de la ciudad, con un abrevadero que fue destruido a mediados del siglo XIX.

    En torno a esta fuente los vecinos del barrio celebran la fiesta de San Miguel cada 29 de septiembre, fecha en la que es adornada con cientos de flores y en la que se oficia una misa, hay eventos de música y por la noche los vecinos prenden fogatas.

    PILA DEL TORITO

    Está en la esquina sureste de la Plaza Gertrudis Bocanegra.

    Esta fuente alimentaba de agua a los vecinos del barrio de San Agustín. Está integrada por un vaso de agua y un abrevadero para los animales. Se caracteriza por tener en su parte posterior una elevada torrecilla cilíndrica que sirve de hidrante y en la que a mediana altura se ubica la cabeza de un toro labrada en cantera y con la fecha 1837. Ello ha dado origen a una de las dos versiones de la leyenda que envuelve a esta fuente. Se cuenta que en la época virreinal esta pila fue acusada de homicidio, sometida a juicio y encontrada culpable de la muerte de un capitán del ejército español destacado en esta ciudad que cabalgaba por la antigua Calle de las Campanitas (Hoy Iturbe). Su caballo desbocó sin motivo aparente y estrelló al hombre contra la pila que en ese entonces se encontraba casi en la esquina con la Cuesta de la Paz. Por ello fue sentenciada a ser removida al lugar donde ahora se ubica.

    Otra versión señala que el caballo enloqueció cuando se topó con un toro en la Calle de las Campanitas.

    PILA DE LOS GUAJES

    Se sitúa en la Calle Paseo.

    Recibe este nombre porque se dice que siempre había en ella un guaje (especie de jícara natural) amarrada a un palo que servía para que la gente pudiera sacar el agua. Se surtía de un manantial ubicado por el rumbo y abastecía  al barrio de San Francisco. Presenta características muy similares a la Pila del Torito, por lo que junto con ésta y las desaparecidas “del Chorrito” y “de Siete Esquinas” eran llamadas “Las Cuatro Hermanas”. Para Manuel Toussaint la Pila de los Guajes es más antigua que la Pila del Torito y a diferencia de esta no presenta abrevadero. Se encuentra adosada al muro de una casa y también tiene una alta torrecilla pero en forma ochavada (de ocho lados), compuesta por tres cuerpos en disminución y con un remate en forma de cupulín. En épocas recientes se ha colocado un cuadro de la Virgen de Guadalupe sobre la torrecilla y el 12 de diciembre es adornada.

    PILA PEDRO ANTONIO DE IBARRA

    Se encuentra en la esquina de las calles Ibarra y Espejo.

    Es una pequeña pila adosada en una esquina de la casa donde se ubica. Fue construida en 1938 para rendir homenaje al capitán don Pedro Antonio de Ibarra y Sangotita, ilustre benefactor de Pátzcuaro, originario del reino de Castilla, España, que luego de retirarse de la milicia se avecindó primero en Valladolid (hoy Morelia) y luego en Pátzcuaro. Aquí se dedicó al comercio, hizo una gran fortuna y apoyó importantes obras pías, entre ellas la fundación y sostenimiento del Hospital de Jesús (hoy Hospital Civil) y el establecimiento del Convento de Monjas Dominicas (actual Casa de los 11 Patios).

    La fuente presenta una forma un tanto parecida a una concha, teniendo al centro una pilastra labrada con motivos vegetales, muy ornamentada, que hace recordar el estilo barroco. En su pared interior se lee un extenso texto en bajorelieve que describe la vida y obras del capitán Ibarra.

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    INVESTIGACIÓN
    Arq. Miguel Vega Saavedra
    BIBLIOGRAFIA
    Castelló Yturbide, Teresa
    PÁTZCUARO CEDAZO DE RECUERDOS
    Primera Edición. Pátzcuaro, Mich. 1983

    Ramírez Romero, Esperanza
    CATÁLOGO DE SITIOS Y MONUMENTOS DE PÁTZCUARO Y LA REGIÓN LACUSTRE.
    TOMO I PÁTZCUARO
    Gobierno del Estado de Michoacán. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
    Primera Edición. Morelia, Mich. 1986

    Salas León, Antonio
    PATZCUARO. COSAS DE ANTAÑO Y DE OGAÑO
    Sexta Edición. Morelia, Mich. 2004

    Toussaint, Manuel
    PÁTZCUARO
    Instituto de Investigaciones Estéticas – UNAM.
    Primera Edición. 1942